Dicen que no hay mal que cien años dure y que nunca llovió que no escampara. Que quien la sigue la consigue, pero también que quien espera desespera.
Que al mal tiempo buena cara, que a lo hecho pecho, que equivocarse es de humanos y rectificar de sabios. Que unas veces se gana, otras se pierde, pero siempre se aprende.
Que no hay mal que por bien no venga y que a quien buen árbol se arrima buena sombra le cobija. Que a veces pagan justos por pecadores y que al saber lo llaman suerte. Que cada palo debe aguantar su vela y que cuando se cierra una puerta se abre una ventana, eso dicen.
Dicen que dejes correr el agua que no has de beber, que del dicho al hecho hay un trecho y que días de mucho vísperas de nada.
Que la vida da muchas vueltas y que ésta siempre te da una segunda oportunidad. Fito dice que puede que la respuesta sea no preguntarse por qué y otros dicen que quien algo quiere algo le cuesta, que quien calla otorga y que el tiempo, que además de curarlo todo -o casi todo- también pone las cosas en su sitio.
Más vale “un hoy” que “diez mañanas”, más vale “un toma” que “dos te daré” y también dicen que no hay dos sin tres. Hay grandes verdades en lo que dicen, como que la suerte de la fea la guapa la desea, que ojos que no ven corazón que no siente y que no hay mayor desprecio que no te hagan aprecio.
Que querer es poder, que quien no arriesga no gana y también que nunca es tarde si la dicha es buena. Que Dios aprieta pero no ahoga y que la fe mueve montañas. Y Sabina dice que hay labios que saben a despedida, a vinagre en las heridas, a pañuelo de estación.
