No hubo segunda parte, él no volvió a buscarla. La vida no es como en las películas. Apenas le dio tiempo a ver lo bueno, y sin embargo, prefirió quedarse con su peor versión.
Quiso decirle, demostrarle que ella sólo era la chica de ayer, pero no quiso escucharla. Cerró la puerta y se marchó. Se fue para no volver y no quiso, o no supo, perdonarla. Permaneció impasible a sus recuerdos, inconmovible a sus palabras.
Ella creyó que volvería, deseó mil veces que lo hiciera. Sabía dónde encontrarla, pero no lo hizo. En realidad no la conoce, no sabe que ella es solo la chica de ayer.
