¿Y tú, de quién eres?

Yo lo tengo claro, soy de los Reyes Magos. Me considero transgresoramente tradicional, pero nunca he visto tanta ilusión en los ojos de un niño hablando de Papá Noel como la que veo en todos ellos cada cinco de enero en la Cabalgata de Reyes, la cual no me pierdo.

Me da igual que vengan en camello, en helicóptero o en barco, pero me molesta que a la gente les moleste y quieran sustituirlos por un señor vestido de rojo que, en mi opinión, solo cuenta con la ventaja de llegar antes que ellos, pero que por lo demás, no nos toca nada.

Independientemente del tinte religioso, aunque aquí podríamos entrar porque San Nicolás era un obispo cristiano de origen griego del S. IV, los Reyes son tan nuestros como El Quijote. Su historia, la estrella que los guía, su atuendo y su parsimonia en llegar desde tan lejos les da un charm que Santa Claus, se ponga como se ponga, no tendrá nunca.

Yo espero a los Reyes con las mismas ganas con la que los esperaba cuando era niña, con mi zapato reluciente y los mismos nervios. La mañana del seis de enero era apasionante; primos, tíos, padres y hermanos hacíamos cola de menor a mayor ante la puerta del enorme salón de mis tíos, tapada con una sábana blanca, y corríamos a nuestro zapato para abrir, de uno en uno, nuestros regalos durante horas. Cada año, más de veinte personas unidas por la misma ilusión y las ganas de compartir aquella magia.

Somos tres hermanas, así que cada una éramos un Ángel de Charlie y cada una tenemos nuestro Rey Mago.

El mío es Melchor y a él le he pedido paciencia, proyectos, oportunidades -primeras y segundas- y síes a montones. Buenos libros, muchos viajes, risas, cañas, cenas en buena compañía y muchos besos. A Gaspar le he pedido pasión, suerte, ilusión, compromiso y esfuerzo, largas conversaciones, atardeceres, buena música y mucha magia. Y a Baltasar le pido salud para los míos, mucho amor, buenas noticias, generosidad, perspectiva y capacidad para tomar buenas decisiones.

P.S.: Y también les pido que hagan algo con los catalanes, para que se vayan o se queden, pero nos dejen un poco tranquilos.

Deja tu comentario

I accept the Terms and Conditions and the Privacy Policy