Estamos viviendo un momento único. Nadie conoce la magnitud de esta situación tan excepcional que, en mi opinión, constituye una prueba a la que nos enfrentamos como sociedad.
Las consecuencias están siendo catastróficas y el precio que vamos a pagar, a todos los niveles, es muy alto, pero yo lo veo como una señal llena de significado, en nuestra mano está aprender de ello.
Las pandemias no saben de banderas, razas o economía y ahora que somos nosotros, los privilegiados del primer mundo quienes no podemos salir, ahora que es a nosotros a quienes cierran las fronteras, quizá podamos ponernos en el lugar de los que huyen a diario de la miseria, la guerra o el hambre y no mirar para otro lado.
Creemos que nuestros pequeños actos no tienen consecuencias, pero nuestro consumo abusivo y nuestra falta de conciencia en cuanto a la contaminación son un claro ejemplo de que lo estamos haciendo muy mal. Quizá es el momento de pararse para pensar sobre ello.
Para algunos quedarse en casa es algo así como un castigo. Nosotros, que vivimos a golpe de prisas y stress, tenemos ahora la oportunidad de parar y también nos quejamos. ¿En serio? Se me ocurren mil cosas que hacer en casa. Habla y juega con tus hijos, edúcalos ahora que tienes tiempo, cocina, lee todos los libros que tienes pendientes desde hace años en la estantería, ordena tus armarios y deshazte de cosas que no utilizas y que, quizá, puedan servir a otro. Es en los momentos de crisis donde la gente se reinventa, donde aflora la creatividad. Medita, haz yoga, baila…
Y piensa que estos días hay gente que no puede quedarse en casa y se están jugando mucho para que nosotros podamos curarnos, comer o tener medicamentos. Así que si tú puedes, piensa por favor en los demás y haz lo que nos dicen: no salgas.
Si crees que esto a ti no te afecta, que tú puedes salir a cenar, a la peluquería o al cine porque no eres grupo de riesgo, ¿qué te parecería ser tú quien contagie a la madre de un amigo o a la tuya porque te creíste más fuerte que el resto?
En situaciones de este tipo sale lo peor y lo mejor de la gente. ¿En qué lado quieres estar tú?
