El Museo del Hermitage, en San Petersburgo, es un imprescindible si decides visitar esta espectacular ciudad imperial.
El Palacio de Invierno, que pasó a formar parte del museo en 1922, fue durante dos siglos la residencia principal de los zares.
El museo se encuentra en un enclave privilegiado, a orillas del río Nevá y cuenta con una de las colecciones de arte más importantes del mundo (unos tres millones de piezas). Pero la ciudad es un museo en sí, gracias a sus enormes avenidas, majestuosos palacios, puentes, iglesias y canales y su cuidada oferta cultural.
Tengo un recuerdo especial de esta ciudad, ya que fue el último viaje que hice con mi madre. Ella era, en cierto modo, como San Petersburgo: majestuosa, culta y elegante.
